Le debo a la UNAM casi todo lo que soy. Me emociono al recordar cuando hice mi examen de admisión en el Estadio Azteca y, luego, la felicidad de haber ingresado a estudiar Derecho en la Facultad, en Ciudad Universitaria, en 1980. Haber podido presenciar, en ese entonces, las grandes cátedras que impartían los autores de muchos de los textos jurídicos clásicos fue un privilegio inolvidable. Además, formarme ahí me dio la oportunidad de salirme de la burbuja en la que vivía, al darme cuenta de que mis compañeros provenían de lugares diversos de nuestra República mexicana, con diferentes maneras de ver la vida y el mundo. Me hizo sentir lo que verdaderamente representa nuestra UNAM: la universalidad de pensamiento, el ejercicio de la crítica y de la reflexión, el intercambio de ideas.
Desgraciadamente, después de recibirme no tuve oportunidad de desarrollarme en el extranjero. Siempre les aconsejo a mis estudiantes que salgan de intercambio o aprovechen cursar un semestre en alguna universidad fuera de nuestras fronteras, precisamente para que valoren la posibilidad de conocer otras culturas, otros idiomas, otros paisajes y otras sonrisas.
Obtuve mi título de licenciatura en Derecho por la UNAM en 1985. Inmediatamente después, empecé a dar la clase de Teoría Política en la Facultad de Derecho. Luego, con mis apuntes publiqué mi primer libro: Introducción a la teoría política.
A partir de ese año hasta la fecha he impartido muchas materias. Soy profesora por oposición de Teoría General del Proceso. Cuando hice mi doctorado propuse utilizar 50 escenas cinematográficas para su enseñanza. Fue un experimento maravilloso y el principio para, después, organizar muchos ciclos de cine debates y conocer a otros profesores que vinculan el cine con el derecho. Actualmente pertenecemos a la Red Iberoamericana de Cine y Derecho, celebramos congresos anuales y realizamos muchas publicaciones con base en el arte cinematográfico, el cual nos ofrece reflexionar y analizar temas jurídicos. También he impartido asignaturas como Derecho Procesal Civil, Derecho Procesal Familiar, Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, Derecho a la Salud y Defensa de los Usuarios de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico.
Durante 30 años me dediqué a postular en tribunales, defendiendo las causas de mis clientes. Al principio promoví casos mercantiles y civiles, y al último, antes de cerrar mi despacho, me especialicé en litigios familiares. Me recibí de la maestría con una tesis relacionada con los procedimientos familiares, los cuales siempre son complejos y, en ocasiones, muy difíciles de resolver, porque intervienen las emociones y los sentimientos de las personas. Por ello, creo que los abogados ya no podemos solucionar nuestros conflictos solamente basados en lo jurídico, sino que debemos auxiliarnos de profesionales de otras disciplinas, como los psicólogos, los trabajadores sociales y los médicos, incluso.
He tenido la fortuna de acudir a muchos congresos internacionales en representación de la UNAM. Soy miembro de la Asociación Internacional de Derecho Procesal y del Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal, presidenta del Instituto Mexicano de Derecho Procesal y pertenezco al Colegio de Profesores de Derecho Procesal de la Facultad de Derecho de la UNAM.
En 2012 me designaron directora del Seminario de Derecho Procesal de la Facultad; luego, en 2014, jefa del Posgrado. Ambos cargos representaron para mí una gran oportunidad para conocer a muchas profesoras y maestros, y, sobre todo, para intercambiar diversas ideas y reflexiones. A lo largo de tantos años, por suerte cuento con grandes y sinceras amistades que perviven hasta la fecha.
Durante siete años fui directora general de arbitraje. Fue una experiencia maravillosa para mí trabajar con médicos y abogados, y solucionar casos de negligencia, impericia o dolo médico, además de dictar laudos arbitrajes entre las partes que eligen a la Comisión Nacional de Arbitraje Médico para que resuelva su caso. También se emiten dictámenes médicos institucionales, que constituyen documentos indispensables, muy valorados por jueces, fiscales y ministerios públicos del país.
Antes de 2000 se instituyó en el Posgrado de la Facultad de Derecho de la UNAM una especialidad nueva: Derecho Sanitario. A los alumnos de nuevo ingreso les impartí la materia Derecho a la Salud. Cuando llegó la pandemia decidí revisar todos mis apuntes y escribí el texto Derecho a la salud. La salud no lo es todo, pero, sin ella, todo lo demás es nada.
Pertenezco también al Sistema Nacional de Investigadores. He escrito 10 libros, entre ellos: Introducción a la teoría política, Derecho procesal familiar, Manual de Teoría General del Proceso, El arte cinematográfico como herramienta pedagógica para la enseñanza de la teoría general del proceso, Derecho a la salud y Diecinueve películas para la enseñanza-aprendizaje de los mecanismos alternativos de solución de controversias. Asimismo, he publicado artículos en capítulos de libros y revistas. Además, soy directora de la revista Cine Qua Non y de la Revista Mexicana de Derecho a la Protección de la Salud.
Desde agosto de 2025 tomé protesta como la primera mujer presidenta del Tribunal Universitario, lo cual me llena de orgullo y de responsabilidad para con toda la comunidad azul y oro.
Para mí, la Fundación UNAM es una institución muy generosa al recolectar fondos para proyectos prioritarios de nuestra Máxima Casa de Estudios.
**Presidenta del Tribunal Universitario de la UNAM
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