“Los sellos de la ‘casa Sheridan’ son la ironía y la erudición”, afirma el escritor y periodista Juan Villoro; una apreciación que es compartida y enriquecida por el escritor y crítico literario Christopher Domínguez Michael, quien celebra en Guillermo Sheridan “la ironía descarnada, el sarcasmo sutil y la flema inglesa que lo convierten en el gran humorista de nuestras letras”. Para el escritor Enrique Serna, el ensayista, cronista, escritor, periodista, crítico literario y académico mexicano Guillermo Sheridan, que justo hoy cumple 75 años de vida, es una referencia intelectual obligada: “Como escritor satírico busca también develar verdades ocultas, empleando en este caso un sarcasmo vitriólico”.
Nacido en la Ciudad de México en 1950, Guillermo Sheridan es una “rara avis para nuestra literatura” como agrega Serna; un intelectual cuyos valores primordiales, a decir de la poeta y ensayista Malva Flores, son “el amor por el lenguaje, el sentido real de la ironía, la higiene intelectual, la curiosidad y la congruencia”. A esas palabras de Malva Flores, Domínguez Michael anota que “es un enorme prosista, lo mismo en la sátira pública, en el estudio literario que en la novela”.
La obra, vida y capacidad intelectual del autor de libros como Los Contemporáneos ayer, Un corazón adicto, Allá en el campus grande y El dedo de oro, es revisitada y celebrada por lectores y amigos a propósito de sus 75 años. Edad que ha llevado a Sheridan a afirmar: “Calculo que he vivido unas 27 mil tardes. Recordaré un centenar, tardes de felicidad intacta o densa pesadumbre, tardes abrahámicas. Un puñado de soles espléndidos o agónicos entre la luz cronométrica, ahora convertidos en cataratas, cálculos y hematomas taponeantes. Qué lata: vida nada me debes, pero me debes todo; vida estamos en paz, pero prolonga tu avaricia y llénala con los rostros de aquellos a quienes amo”, en su columna de EL UNIVERSAL, del 18 de agosto.
Lee también: De la grata vejez
La celebración de los 75 años del ganador de premios como el Xavier Villaurrutia de escritores para escritores, en 2011, y del Premio Jorge Ibargüengoitia de Literatura, otorgado por la Universidad Autónoma de Guanajuato, ha motivado que el poeta y ensayista Adolfo Castañón haya armado una “Tabla periódica de elementos para comprender a Guillermo Sheridan”.
Destaca “su entrega absoluta a su vocación como escritor, su valor como investigador y crítico, su creatividad y versatilidad, su instinto periodístico, su curiosidad y capacidad de investigación, su valentía, probidad y temple moral, su sentido del humor y elegancia”, que lo convierten, dice, en “dueño de una conciencia crítica de su entorno histórico y de las letras”.
Celebran su literatura, tan diversa como profunda. El escritor e investigador José Montelongo, que en 2011 publicó en la revista Hispanófila el artículo “Sátira contra axolotes: el humor en los ensayos de Guillermo Sheridan como arma en la polémica nacionalista”, dice hoy que las incursiones de Sheridan en la narrativa ofrecen a los lectores páginas notables.
Lee también: Arranca hoy la Feria del Libro en la UNAM
“Ahí está la vida de López Velarde (Un corazón adicto), contada con animación de novelista y sutileza de investigador, y ahí está también la más devastadora novela satírica de nuestras letras (El dedo de oro), un portento de escritura e imaginación”, dice el ensayista.
Maestro de la crónica
Sheridan, quien desde 1978 es investigador titular en el Centro de Estudios Literarios del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, e investigador nacional nivel III en el Sistema Nacional de Investigadores, estudió la licenciatura en Letras en la Universidad Iberoamericana, la maestría en la Universidad de Anglia del Este (Inglaterra) y el doctorado en la UNAM.
Villoro afirma que la versatilidad de Sheridan es extrema. Cita la escritura del guion de la película Cabeza de Vaca, su trabajo como jefe de redacción de la revista Pauta, dirigida por Mario Lavista, y su trabajo sobre los Contemporáneos. “Ha sido esencial para el conocimiento de Ramón López Velarde y Jorge Ibargüengoitia. Dio a conocer inéditos del poeta, escribió su biografía y estableció el contexto intelectual que hizo posible esa obra. En cuanto a Ibargüengoitia, preparó la edición de sus crónicas y puso en valor un género que muchos consideraban efímero y que pertenece a lo mejor de nuestras letras. Abrió un camino que otros hemos tratado de seguir”.

Guillermo, quien es integrante correspondiente en Seattle de la Academia Mexicana de la Lengua, es el más notable estudioso de la historia de la poesía mexicana modernista, moderna y contemporánea. Ha publicado dos docenas de libros individuales, 11 ediciones críticas; así como 30 capítulos en libros colectivos y memorias de congresos. Su proyecto más reciente y de largo aliento ha sido “Ensayos sobre la vida de Octavio Paz”, integrado por Poeta con paisaje, Habitación con retratos y Los idilios salvajes.
De ahí que Flores asegure que es un maestro de la crónica, pero sus ensayos sobre poesía, poetas y sobre revistas son muy notables. “No sólo por lo que nos ha revelado que no se restringe a la exposición de datos o historias desconocidas para muchos de nosotros, sino por el punto de vista desde donde escribe: el de quien sabe que el tema de su reflexión no es un documento, sino una persona”.
Serna dice que ha leído con avidez a Sheridan desde finales de los 70, cuando colaboraba en el Sábado de unomásuno, “cada vez me sorprende más la agudeza de su espíritu crítico. Es una rara avis de nuestra literatura, pues ha sabido compaginar con acierto dos disciplinas que parecen divorciadas o antagónicas: la filología y la sátira... La parte seria de su obra está a la misma altura que la humorística”.
Lee también: "Samo", el creador de memes que combina ironía, cultura pop y filosofía cotidiana; así los crea
Castañón reconoce en Sheridan una entrega absoluta a su vocación como escritor, investigador y crítico, y lo sabe dueño de una conciencia crítica de su entorno histórico y de las letras. “La combinación de estas cualidades y elementos pueden ayudar a comprender a este singular de hombre de letras”.
Crítico del poder
Enrique Serna destaca en Sheridan la calidad de un ensayista. “Azote de los plagiarios, némesis de la ceguera ideológica, retratista de la grotesca mascarada nacional, su talento para desenmascarar el cinismo y la venalidad que por desgracia son el pan nuestro de cada día, no sólo en el mundillo político, sino en la clerecía universitaria, lo ha expuesto a concitar la ira de personajes con un temible poder, en una época donde la censura judicial exhibe ya sus garras peludas. Ridiculizar a esta fauna con su afilado bisturí es quizá la mejor manera de combatirla”.
Un ángulo que resalta Villoro: “Como articulista político ejerce la agudeza intelectual y el sentido del humor. Muchas veces estoy en desacuerdo con él, pero no puedo dejar de leerlo, lo cual demuestra que la cultura se estimula con las diferencias”, dice y cuenta que tuvo la suerte de leer el manuscrito de su novela El dedo de oro y de discutirlo con él, “es una historia alucinante y profética, atravesada por un humor que no se detiene ante nada... Guillermo es tan notable como ensayista que se repara poco en esta excepcional novela. Pero el tiempo, siempre justiciero, la pondrá en su justa altura”.
Lee también: Denuncian censura interna en el INE
Malva Flores, quien celebra “la capacidad musical del lenguaje de Guillermo, su punzante sentido del humor y la construcción de una escritura vista como un pequeño o grande edificio donde todo está en su sitio”, reconoce que “en estos tiempos oscuros para México, Guillermo, junto con un puñado de intelectuales, me ha mostrado en vivo, en la práctica, qué era y cómo debía actuar un intelectual: un profesor de literatura enfrentándose al poder. Sólo puedo tenerle una inmensa gratitud y una gran admiración”.
Y así, Castañón afirma que los elementos de su tabla periódica, son claves que buscan explicar “la presencia y vigencia de este escritor fiel al genio socrático de su vocación como educador de la ciudad en el sentido fuerte de la palabra”. Dice que hay quien piensa que Sheridan se parece al chocolate que, aunque es altamente alimenticio, es amargo, y hay que mezclarlo con agua y azúcar para poder degustarlo. Y con gracia pide para celebrarlo un pastel de chocolate.
Domínguez Michael le desea, y podría ser el regalo de todos: “¡Salud y Revolución Social! Como decían los clásicos”.