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Mérida, Yucatán.— La Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY), encuentro literario organizado por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) hasta el 22 de marzo, alberga editoriales de todo el país, más de 700 actividades literarias (entre presentaciones, talleres y conferencias) y dos importantes premios.
El primero es el Premio Excelencia a las Letras José Emilio Pacheco 2026 que se entregó el sábado pasado a la poeta, ensayista, traductora y académica Elsa Cross, durante la ceremonia de inauguración, y el segundo es el Premio Nacional de Periodismo FILEY, que se entregará hoy a Verónica Romero Soto, periodista cultural con 30 años de experiencia.
Para Romero Soto, el periodismo cultural es “una adicción” y para ejercerlo es fundamental ser necio. La conductora del programa de radio “Su casa y otros viajes” de Radio Educación, describe de esta forma al oficio porque tras años de lecciones y lágrimas ha comprendido que se trata de una carrera de resistencia, la cual va siendo cada vez más necesaria debido a los cambios tecnológicos y a la transformación de los hábitos de consumo del público.
“Yo creo que atravesamos tiempos muy difíciles. Atravesamos tiempos de cierre de espacios en los medios, atravesamos tiempos donde los suplementos luchan por subsistir, donde se cierra una plaza y no la reponen, donde además ahora tienes que ser un reportero que haga todo: televisión, radio y por el mismo salario. También enfrentamos, por ejemplo en las instituciones, tener que defender hasta tu empleo y hasta tu salario”, declara la periodista.
La situación de la precariedad en el periodismo cultural ha llevado a Romero a cuestionarse si bastará para desalentar a las nuevas generaciones a ejercerlo, cosa que le preocupa. Para la egresada de Comunicación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) el periodismo cultural es inherentemente humano, por lo que esta fuente es relevante para la sociedad porque a través de la difusión de la lectura, las artes y las ideas de los intelectuales, “podemos tener mejores seres humanos críticos” y “construir una sociedad distinta”.
Romero Soto considera que el reportero que no se adapta no es reportero. Ella misma lo ha vivido, de pasar a escribir para El Financiero a usar su voz como herramienta, así como de armar sus notas con cassettes y máquinas de escribir, a editarlo todo en el celular. “Tenemos que adaptarnos a estas nuevas realidades, a transmitir de manera diferente. En la radio tienes que estar abierta a los lenguajes. Los radioescuchas quieren vitalidad, quieren escuchar voces que tengan mucho que decir, que eres humano, que tienes emoción por transmitirles”.
Para Romero Soto recibir el Premio Nacional de Periodismo FILEY no es un reconocimiento propio, sino a todo un gremio que gracias a su necedad vive la satisfacción de haber conversado con grandes figuras como Carmen Montejo –quien representó a Virginia Woolf–, Ignacio López Tarso y Terrence McNally. Para la periodista el haber enfrentado varias batallas, entre las que también se encuentra la brecha de género, le ha permitido sentir las satisfacciones de haber tenido un impacto en el público.
“Es un reconocimiento a nuestra perseverancia, a la de todas y todos nosotros, de todos los medios que creemos en la cultura como un medio para formar gente crítica y gente honesta”, concluye la periodista.
Verónica Romero Soto recibe hoy a las 20 horas este galardón, una ceremonia con la que también concluye el XI Encuentro de Periodismo Cultural FILEY 2026.
El Encuen de Periodismo Cultural es parte esencial de la programación de una feria que se distingue por concentrarse en el fomento a la lectura a través de los libros. Su ambición es que a través del encuentro entre los autores y los lectores se creen puentes de entendiemiento. Con esa vocación la escritora Aura García-Junco (Ciudad de México, 1988) habló de su libro Cuando hablamos de amor (Sexto Piso, 2025), ella quería que provocara el efecto de “lloradera, putazo, lloradera” en quien lo lea, como le sugirió un lector durante su charla.
El libro es una compilación de ensayos sobre amor escritos por figuras como Dahlia de la Cerda, Sayak Valencia, Yásnaya Elena A. Gil, Andrea Chapela, Yol Segura, la propia García-Junco (quien fue la antologadora), entre otras.
Durante la presentación, García-Junco explicó que deseaba que su libro “te cambie y sacuda. Que haga que algo pase, quién sabe qué, pero algo te va a cambiar”.
El impacto del capitalismo en las relaciones amorosas, la idea del matrimonio como un espacio seguro y de visibilidad para una pareja de lesbianas; identificar la delgada línea entre independencia y aislamiento, así como el llamado a crear comunidad, son algunos de los temas que abordan.
“Esta antología parte de una idea quizás un poco idealista o hippie de mi parte: lo que nos hace falta es mirar a la otra persona a los ojos y entender que hay otras formas de existir en el mundo y encontrar lo que hay en común”, señaló la narradora, quien dijo que en el sistema capitalista “uno piensa que actúa con autonomía, pero te vas dando cuenta de que eres parte de una corriente histórica”, dijo García-Junco.
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