Lauri García Dueñas vive en Acapulco y ofreció en Chilpancingo, el 2 de noviembre de 2019, un taller en un jolgorio, de Cultura Comunitaria, el programa que presenta con orgullo la Secretaría de Cultura. Aunque Lauri facturó un día antes de ofrecer el taller a nombre de la empresa outsoursing Viajes Premier, a la fecha no le han pagado.
Eso, a pesar de que a Lauri —como a otros— les solicitaron doble facturación: en vista de que el dinero no “caía” a través de Viajes Premier, recibió una llamada el 21 de diciembre donde le pidieron que, sin cancelar esa factura, emitiera otra, ahora a nombre de la Secretaría de Cultura para ver si el dinero salía primero a través de la propia institución. Lauri decidió no hacerlo; a la fecha no ha recibido más noticia del pago.
Su historia aparece en un censo que los propios creadores han ido elaborando desde hace más de un mes. Es un censo donde figuran poco más de cien nombres de grupos y personas de distintas partes del país a quienes les deben dinero instituciones y programas de Cultura: Los Pinos, Alas y Raíces, Filij 39, Juntos por la Paz, Centro Nacional de las Artes; áreas del INBAL: Coordinación Nacional de Teatro, Teatro Escolar, Coordinación Nacional de Literatura; gobiernos de los Estados, Fonca y, sobre todo, Semilleros y Jolgorios de la Secretaría de Cultura federal.
Muchos se conocen a través del grupo #Novivimosdelaplauso parte del grupo. Tras crear un grupo en WhatsApp, fueron reuniendo la información en una especie de base de datos que da cuenta de nombres y obras que presentaron, el programa o institución con que trabajaron, el estatus de pago, si tuvieron o no contrato, estado de origen y fecha en que ejecutaron el proyecto.
Aunque el censo se actualiza si hay pagos, aún predominan respuestas como: “No se ha realizado el pago”, “no hay contrato”, “no nos han dado respuesta”, “se entregaron dos facturas pero no hay pago”, “se hizo todo el trámite, enviaron correo de retraso hasta el próximo año”, “la Secretaría me pide por tercera ocasión mis datos para pagarme”.
“Son más de cien los casos en el censo —explica en entrevista Sidharta Ochoa, escritora y editora, desde Baja California— aunque son miles de adeudos. Siento falta de atención a la problemática, hay un discurso de que ‘hay un sector muy privilegiado con becas’, pero lo que pienso es que no importa que nos paguen, porque ahorita la precarización ya ocurrió. Hay desdén y maltrato. Hemos convocado a la secretaria de Cultura (Alejandra Frausto) a reuniones y no asiste, y lo que hace es postear que ella trabaja con creadores comunitarios, con artistas, y yo veo el censo y no, no es cierto. Hay casos de cantidades ínfimas que se deben a algunos trabajadores. Esto es una precarización”.
La editora Sidharta Ochoa recuerda que algo así ocurre desde hace años, y cita que le deben desde hace tres años Educal y el Fondo de Cultura Económica. El nombre de ella aparece en el censo, porque ganó un concurso de coedición de Bellas Artes, el Premio Buzón Penitenciario, pero hubo irregularidades desde el principio como el retraso en el fallo y, cuando le mandaron el contrato, le fijaron un periodo muy corto para edición de la obra: “Me hicieron facturar en noviembre, dijeron que el pago salía en diciembre, pero nunca llegó. Ahora, al hacer un poco de ruido, contestó un nuevo administrador en Bellas Artes, dice que el otro administrador dejó un desastre, que el dinero de coediciones se había ido a pasivos, que por eso no le habían pagado a ningún editor”.
Testimonios del censo
En el documento que los artistas han reunido durante el último mes aparecen cuestionamientos a las instituciones: “Muchas carencias en la organización”, “no dan respuesta”.
El proyecto Cuentos Oníricos para Sespertar, con narración de Carol Borkan, se llevó a Los Pinos, y de acuerdo con el censo se entregó factura en octubre pero no se ha pagado. Comentan: “Es lamentable que quieran generar una cultura a favor del régimen tributario y ustedes como institución de gobierno no sean ni claros ni justos con los tiempos de pago, además porque me quitaron más dinero del original acordado. Es injusto y no dignifica nuestro servicio”.
La compañía El Ángel del Espejo, de San Luis Potosí, participó en Juntos por la Paz. Ya recibió su pago, pero cuestionan: “Desde un inicio debió haber la firma de un convenio o contrato. Sólo estaba como respaldo el intercambio de e-mails. Muy sobreadministrado el proceso, se nos pidieron informes como por triplicado, muy incierto todo, no contestaban llamadas, se atrasó el pago. Debe definitivamente mejorar el proceso, la convocatoria era muy confusa y omisa.”
“No se sujetaron a lo planteado en la convocatoria Juntos por la Paz que explícitamente indicaba que el pago se realizaría en diciembre”, dice Martha Eugenia Chávez Vélez de Coahuila; ya recibió su pago.
Pies Ligeros, del Programa Nacional de Teatro Escolar, escribe: “En diciembre, después de insistir varios meses a la secretaria de Cultura de Chihuahua, y empezando nuestro cronograma, teníamos 10 días de reatraso con el calendario que habíamos propuesto, nos dijeron que ya había llegado el recurso y (que) me enviarían los datos de facturación, nunca lo enviaron, me volví a comunicar y me dijeron que se pasaría para el 2020, las funciones se tendrían que recorrer. Como grupo decidimos no iniciar el proceso de montaje hasta tener el dinero en el banco, ese sería el día uno de nuestro calendario de trabajo, lo que nos va llevar a modificar fechas y posiblemente elenco, no sabemos si se logrará presentar. Movieron las fechas de presentación a abril”.