Pseudomonas aeruginosa es una oportunista que causa estragos en pacientes internados en hospitales y en personas con sistemas inmunitarios debilitados, o sea, con fibrosis quística, quemaduras, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), cáncer, Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA)...

Las ocasionadas por esta bacteria (neumonía, sepsis y del tracto urinario, del oído, oculares, de la piel y en heridas) pueden ser muy graves y potencialmente mortales.

Debido a que P. aeruginosa ha desarrollado una resistencia a antibióticos convencionales, la Organización Mundial de la Salud la considera una bacteria de alta prioridad.

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Afortunadamente, un grupo de investigadores del Departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos del Instituto de Biotecnología, campus Morelos, de la UNAM, dirigido por Gerardo Corzo Burguete —en colaboración con Georgina Estrada Tapia, del Centro de Investigación Científica de Yucatán—, descubrió, en el chile habanero (Capsicum chinense Jacq.), un péptido llamado defensina J1-1, a partir del cual inventó un proceso biotecnológico para obtener un nuevo antibiótico, el XisHar J1-1, muy efectivo contra P. aeruginosa (también podría serlo contra hongos).

Primero se obtiene una bacteria modificada genéticamente que genera la defensina J1-1; a continuación se cultiva esta bacteria en una fermentación sumergida, una técnica usada en la industria para producir compuestos en grandes cantidades, y por último se extrae y se purifica la defensina J1-1.

“En nuestras pruebas no utilizamos una cepa de P. aeruginosa resistente a antibióticos convencionales y extraída de pacientes, sino una que se emplea para caracterizar péptidos antimicrobianos... Por lo demás, la defensina J1-1 y algunas variantes de ella, todas producidas de manera sintética, ya cuentan con una patente mexicana”, indica Estrada Tapia.

El chile habanero es originario de la cuenca del Amazonas, pero se domesticó y adoptó en la península de Yucatán. Foto: Especial
El chile habanero es originario de la cuenca del Amazonas, pero se domesticó y adoptó en la península de Yucatán. Foto: Especial

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Retos

El siguiente paso es probar el antibiótico XisHar J1-1 ahora sí en una cepa de P. aeruginosa resistente a antibióticos convencionales y extraída de pacientes.

“Si tenemos éxito en esto, y yo creo que sí lo tendremos porque ambas cepas, aunque diferentes, son de la misma especie, vendrían los ensayos preclínicos en un laboratorio autorizado; y después, los ensayos clínicos con pacientes”, dice Iván Arenas Sosa, quien forma parte del equipo de Corzo Burguete en el Instituto de Biotecnología de la UNAM.

Todavía hay otros retos para los investigadores, porque la defensina J1-1 y las variantes de ella pueden ser susceptibles de sufrir una degradación en diferentes organismos.

“Por eso es muy importante continuar investigando cuál es la forma más adecuada de esta molécula, para hacer los ensayos preclínicos”, apunta Estrada Tapia.

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En opinión de Arenas Sosa, con esta molécula también se podrían hacer algunas formulaciones para tratar algunas heridas de la piel infectadas con P. aeruginosa y otras bacterias

“Nos falta mucho camino por recorrer. Esperemos que en algún momento se haga la transferencia tecnológica de la defensina J1-1”, agrega.

Finalmente, Estrada Tapia comenta: “El problema de las bacterias resistentes a los antibióticos se ha incrementado en los últimos años y seguramente seguirá incrementándose en el futuro. De ahí que resulte fundamental apoyar los proyectos de investigación que estén enfocados en el descubrimiento de nuevas moléculas o en la aplicación de nuevos tratamientos que puedan ser útiles para combatir la resistencia antimicrobiana.”

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