Arnaldo Coen (CDMX, 1940) no se considera un artista transdisciplinario o multidisciplinario. Para él, el término más adecuado para definirse es “indisciplinario”, es decir, no seguir reglas o normas, “porque el arte, para mí, es eso, libertad, salirme de la raya, jugar con los elementos, cruzar y experimentar con las disciplinas”, señala.
Coen, perteneciente a la Generación de la Ruptura, al lado de grandes figuras del arte como Vicente Rojo, José Luis Cuevas, Manuel Felguérez y Pedro Coronel, se considera un artista totalmente entregado a lo contemporáneo.
Bajo esa premisa es que el artista presentó nueva obra en el marco de la Semana del Arte, en la Galería LS del Hotel Four Seasons (Paseo de la Reforma 500, CDMX). Su más reciente trabajo, un óleo sobre tela de 145 x 215 cm titulado Vendeur de rêves, es la pieza principal de la exposición, que tiene el mismo título de dicha pintura.
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
Vendeur de rêves, explica Coen, está inspirada en el Arte Postal, mejor conocido como mail art, una forma de intercambio postal de obras de arte que se desarrolló durante parte del siglo XX.
“Usábamos un sello de goma para imprimir más de 100 tarjetas que nos mandábamos entre nosotros mismos, entonces yo empecé a guardarlas y coleccionarlas, entonces todas las tarjetas con el sello del personaje de Vendeur de rêves, el ‘vendedor de sueños’, solía intervenirlas, así nació este cuadro que ahora presento”, detalla.
Tal como explica Coen, la pintura es una intervención de una vieja postal, en la que el artista retoma sus propios elementos, en este caso su característica paleta de colores claros que oscilan desde lo azul hasta lo rosa para dar paso a una introspección sobre la luz, el color, la geometría y el espacio.
Además de esta novedad, la muestra presenta varias obras, desde pintura hasta collage, inspiradas en Emiliano Zapata, personaje con el que Arnaldo Coen trabajó en diferentes periodos de su carrera.
“Hace más de 10 años me operaron, entonces me dijeron que no podía pintar, me inmovilizaron como dos meses, pero tenía yo muchas revistas de arte y otras, entonces se me ocurrió hacer collage, tomé unas buenas tijeras e hice 44 collages, no pensé mucho en la figura, sólo deseaba asociarlo a las figuras surrealistas”, cuenta el creador.
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Otra de las devociones de Coen, el cuerpo femenino, se incluye en la obra con una serie de torsos de mujer intervenidos al estilo y color del artista.
“Cuando estuve en París se me antojó retomar el cuerpo femenino, su silueta, quise que tuviera una identidad; intervenir esos torsos como pintura abstracta, cubista, y me gustaba combinar. Al regresar a México en 1968 planeamos la primera exposición del Salón Independiente. Fui a Tepito y conseguí torsos, los intervine, les puse telas, objetos, los pinté e hice una muestra mostrando la imagen femenina”, cuenta.
Para Coen, el verdadero arte nace de los momentos de ocio. “Uno es más creativo en el ocio, ahí tenemos imaginación, creamos cosas, es un estado que da paso a lo nuevo, el ‘indisciplinario’ no se suma a las corrientes´o vanguardias, es un hombre libre”, concluye.