Tres tendencias extremas del documental contemporáneo se manifiestan y pueden deslindarse entre los largometrajes nominados para el Óscar 2026 en la especialidad, más o menos secretos, denunciadores y subversivos, como sigue.
1. El testimonio clandestino
En Un don nadie contra Putin (Mr. Nobody Against Putin, República Checa-Dinamarca, 2025) de David Borenstein y Pavel Ilych Talankin, el humilde y solitario joven profe ruso Pasha se dedica a coordinar y videograbar eventos en la gran escuela primaria de la pequeña e insignificante localidad gris de Karabash enclavada en Los Urales (por su fundición de cobre la más contaminada del planeta, pero a raíz de su paulatina radicalización opositora democrática a la guerra invasiva estallada contra Ucrania, comienza a registrar de forma falsamente trivial la transformación día a día de su escuelita y de su entorno en instancias penetradas por la propaganda bélica y el lejanísimo conflicto vuelto cercano por reclutamiento de sus exalumnos, el drama letal de familiares en los frentes de batalla y el trastorno de la educación y las relaciones antes pacíficas, poniendo en crisis la mente en formación y la capacidad para decidir del sensible y vulnerable alumnado, por lo que, consciente del peligro que corre, el profe entra en contacto con documentalistas de la inglesa BBC a través de Instagram, presenta su renuncia laboral anticipada, graba todo lo prohibido y huye con distractor boleto de regreso al extranjero, para resguardar los valiosos materiales protagónicos de su inerme testimonio clandestino.

El testimonio clandestino denuncia así con inconcebibles frescura, agudeza, vivacidad, calidez, rigor y minucia ínfima que envidiaría Brecht, el proceso de un adoctrinamiento y una militarización cotidiana a partir de la podredumbre del presente en una mínima comunidad nuclear de pronto trastrocada, en torno a ese Filmador (a lo Cavalier 05) que expresa con flores a la anciana mami bibliotecaria rubicunda reparalibros y omnijustificadora un amor inconfesable, que mantiene abierto su frecuentadísimo cubículo para el desahogo libertario de cualesquiera estudiantes (de súbito desertando del lugar), que se refugia en la confesión propia a cámara, que entrevista en privado al odiadísimo representante enjuto gubernamental para que exprese su aberrante admiración por los peores represores históricos stalinistas (antes de ser premiado a contrario como “el maestro más querido”), u osa malgrabar sin imagen el entierro interdicto de un soldadito local muerto en Ucrania (entre mil ocultos diarios más).
Y el testimonio clandestino culmina con la retirada territorial del profe Pasha tras la melancólica euforia de una fiesta de fin de cursos, marcada por la impotente certidumbre culpable que muchos de los graduados serán exterminados en su servicio militar dentro del conflicto expansionista por capricho personal sin sentido que ha logrado penetrar en la conciencia colectiva para desintegrar valores y trastornar expectativas.
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2. La luminosidad intimista
En Retrato de una relación (Come See Me in the Good Light, EU, 2025) de Ryan White, la cariñosa pareja matrimonial lésbica formada por la frágil poeta de la vehemente palabra hablada de 46 años Andrea Gibson y la cerebral poeta-autobiógrafa académica de 35 Megan Falley recibe la apabullante noticia de que la primera está afectada de un cáncer en los ovarios y luego la de una metástasis ósea, por lo que cancela una gira de shows y ve su expectativa de vida reducida a un mínimo doloroso, pero en vez de separarse o vencerse, las dos mujeres inician en su casita caminera en Colorado un valeroso e hiperconsciente viaje interior que las protege y obliga a enfrentar la devastadora fatalidad de los diagnósticos y tratamientos sin falsas expectativas, con cálculo, humor, devota solidaridad y un afecto tan entrañable cuanto conmovedor, fundado en el amor absoluto y la balsámica vigencia de un homenaje a la poesía vivida cual acto cotidiano, como el film mismo pleno de una limítrofe luminosidad intimista.
La luminosidad intimista filma con equilibrio y serena ubicuidad de la cámara cercana o alejada o insinuante fractal, usando carillones de viento como leitmotif, rabiando con un simbólico buzón averiado, evocando con videos de época la derrota del miedo escénico por la joven poeta pronto de tiempo completo Andrea y la superación del rechazo a su imagen corporal por la implacable correctora poética Megan, ilustrando con púdicas efusiones líricas una asunción vital más allá de las fronteras y determinaciones de género, haciendo de los 9 años juntas una creación autocrítica y necesaria, inagotable por encima de cualquier sacrificio romántico, .
Y la luminosidad intimista consigna el prodigio de lograr un póstumo recital-show ultrapreparado y apoteótico, con rugientes localidades agotadas en el Teatro Paramount de Denver, antes de la aplazadisima sentencia por celular de una metástasis generalizada y su altivo encaramiento en compañía infaltable, ante un ocaso decidido a disfrutar hasta el último segundo de la milagrosa existencia.
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3. El archivo shocking
En Alabama: presos del sistema (The Alabama Solution, EU, 2025) de Andrew Jarecki y Charlotte Kaufman, un grupo de cineastas recoge fuera de visita a una prisión pitazos temerarios de espeluznantes abusos y atrocidades, comprobables mediante una tenaz investigación ad fundum que dura 6 años y origina la escandalosa denuncia de un sistema penitenciario en particular secreto, cruel y mortífero, acaso generalizable a nivel nacional estadunidense, gracias a su valor (y valentía) como carcelario archivo shocking.
El archivo shocking mezcla en forma disonante los ya más habituales recursos del cine directo con audaces registros con celular oculto (la inundación de una celda invivible o así).
Y el archivo shocking concluye certificando la imposibilidad ética y visceral de aceptar o conformarse en una realidad violentada hasta la descomposición letal.
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