La arranca su con dos exposicion es que comparten el tema de la memoria, se trata de "La sombra de la montaña tiene tatuajes”, del quien aborda el pasado colonial, y "Desde nuestra propia altura", del.

En la primera, Noé Martínez presenta un conjunto de pinturas, piezas de cerámica y esculturas de cristal donde plasma el pasado de sus familiares, viaje que aborda el pasado colonial y la esclavitud en México. A partir de preguntas como ¿dónde están las historias que no forman parte de la gran historia oficial del Estado-Nación? y ¿Qué pasa con una cultura, con un pueblo que no tiene un museo, que no tiene un archivo, que no se ha fotografiado, que no tiene un libro de historia?, el artista busca contar y preservar esta historia no documentada en otros formatos, donde muchas veces el cuerpo es el protagonista.

“Creo que vale la pena ampliar lo que pensamos como memoria, lo que pensamos como historia, lo que pensamos como archivo, que son conceptos totalmente occidentales. Entonces viene al caso pensar en otras formas de escritura, de transmisión de memoria, tradición oral, textiles, técnicas artesanales o más dichas artesanales, que más bien son técnicas artísticas que están en el margen de la historia occidental y del arte, formas rituales, formas de cocinar alimentos, formas de caminar los territorios, ahí hay otra forma de historia, y es una historia que tiene que ver con experiencia y no necesariamente con conceptos cerrados. En ese sentido, el cuerpo se vuelve un contenedor de esa historia o de esa memoria”, explicó el artista en entrevista.

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Para Martínez, el cuerpo se vuelve un contenedor de memoria, por ejemplo, a través de los genes está escrita la historia de padecimiento médicos de generaciones, mientras que considera que en los sueños se presentan las visiones de nuestros antepasados. “Es habitar una biblioteca de alguna manera”, una que asegura es muy frágil y por eso trabaja la cerámica como una metáfora del cuerpo.

A propósito del título de la muestra, el artista –egresado de La Esmeralda y ha presentado su obra en Venecia, Nueva York y Medellín– señaló que la sombra es una forma de constatar la vida y que se está presente, mientras que los tatuajes “son una forma de escritura en el cuerpo que tenían mis ancestros, y hacerlos aparecer por la sombra es verlos”.

“El arte para mí o al menos en mis proyectos hacen esa reconciliación entre lo olvidado y lo que se puede recordar, pero eso se reconcilia en cómo se va a narrar. Cada imagen, cada cosa que aparece en esta exposición termina siendo una pequeña historia que se cuenta”, afirmó Martínez.

En la exposición  "Desde nuestra propia altura", los arquitectos Rolando Flores y Gabriel Cázares que conforman Tercerunquinto parten de escombros de edificios derrumbados por terremotos o demoliciones, con el fin de producir piezas que hagan memoria a los edificios afectados en terremotos de la Ciudad de México, como el de 2017 y el de 1985, que este año se cumplen 40 años.

“La modernidad en la Ciudad de México se vive de una manera brutal. Las cosas que se van perdiendo, esos residuos de la ciudad nos interesan como una especie de evidencia, en el sentido como probatoria de que algo está sucediendo, como memoria de qué es lo que se va dejando atrás. La ruina o el escombro son una resistencia de algo que casi pierde su rastro en una línea histórica”, explicaron los dos artistas.

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En la muestra se presentan tres series de obra: “Terrazos”, que representan en forma de planos arquitectónicos las ubicaciones de edificios que ya no existen; “Anagramas”, un conjunto de frases en metal que crea “una especie de poesía concreta” y el mural “Efeméride”, compuesto por materiales rescatados y dispuesto como un mapa celeste que marca los terremotos que han sacudido a la ciudad. Esto está complementado con una mesa de trabajo, con bocetos y notas que ilustran el proceso detrás de la creación de la muestra.

“El escombro, la piedra, lo que queremos es poetizar. Independientemente de que sean eventos con consecuencias trágicas, nosotros queremos de alguna manera ubicarnos desde nuestra propia altura, es decir, como individuos pero también como artistas. Esos materiales nos permiten hablar de nuestras ideas y de cómo nos sentimos en medio de eventos que nos trascienden”, agregó Flores.

Las exposiciones estarán abiertas al público hasta este sábado 1 de marzo. Proyectos Monclova está ubicada en Lamartine 415, Polanco. Sus horarios son de lunes a viernes de 10 a 18 horas, y los sábados de 11 a 16 horas.

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melc

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