Desde que se anunciara oficialmente el proyecto de su nueva sede, el (AGA) ha vivido un camino de tropiezos, y errores que lo convierten en un edificio millonario con una pobre operación hasta el momento: a dos semanas de abrir parcialmente sus puertas al público, con el traslado de los servicios de trámites que se hacían en las oficinas del Centro de Atención (CAT) del Registro Agrario Nacional (RAN) en la colonia Ampliación Asturias, a esta nueva sede en el número 92 de Avenida Juárez y de permitir la consulta del acervo, el segundo más importante después del Archivo General de la Nación (AGN) con más de 45 mil metros lineales de documentación.

Una apertura no oficial, entre obras sin terminar, áreas vacías y lonas negras de plástico que cubren el avance del edificio. Los investigadores que comentan el tema saben de la apertura por rumores en redes sociales desde cuentas no oficiales (a partir de que un particular del Servicio de Consulta de Archivos y Bibliotecas de la Ciudad de México informó de la apertura); la gente que asiste lo supo (según usuarios entrevistados afuera del edificio) porque en el CAT los canalizaron a la sede de avenida Juárez. En el lapso de 10 minutos ingresan quizá 10 personas por la entrada de Humboldt para hacer los trámites del CAT.

Desde el módulo de información, acceso y registro se ve lo que quizá será la librería del Fondo de Cultura Económica (FCE) con su estantería vacía. Pero también podría ser la tienda del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (FONART). La historia se ha contado muchas veces: es un proyecto muy ambicioso que tendrá una biblioteca, terraza, mirador, plaza pública, museo y siete niveles de jardín botánico y las oficinas del Registro Agrario Nacional.

La consulta de planos y legajos no requiere cita, sólo se pide a los usuarios comprar guantes y cubrebocas al entrar a la sala de consulta, en el segundo piso. La entrada para usuarios es por la calle de Humboldt. La atención es práctica, lo que contrasta con servicios, como buscadores y mapas, que no tiene soporte para cargar en celular; tampoco hay Internet. Foto: José Quezada / EL UNIVERSAL
La consulta de planos y legajos no requiere cita, sólo se pide a los usuarios comprar guantes y cubrebocas al entrar a la sala de consulta, en el segundo piso. La entrada para usuarios es por la calle de Humboldt. La atención es práctica, lo que contrasta con servicios, como buscadores y mapas, que no tiene soporte para cargar en celular; tampoco hay Internet. Foto: José Quezada / EL UNIVERSAL

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La gente forma una fila, deja una identificación oficial, recibe un gafete y sube por el ascensor al área respectiva. Desde este acceso se ven lonas negras que tapan lo que aparenta ser un patio o un camino. En la entrada de la sala de consulta la vista es la parte final de las obras bajo la luz de focos lilas.

La atención es ágil, práctica y constante. Se puede pasar directamente, sin cita (basta con llevar guantes y cubrebocas propios), lo cual es una ventaja. Los usuarios que ocupan la sala son entre 15 y 20 en un flujo constante. La gente pasa a un escritorio donde solicita ayuda y en pocos minutos recibe planos, carpetas de documentos y legajos, de los que pueden tomarse notas con papel y pluma (las fotos con celular están prohibidas). La atención está limitada hasta las 14:00 horas.

Sin embargo, hay ciertas fallas a la hora de hacer una búsqueda. Hay casos en los que un ejido puede aparecer, pero el sistema no marca expediente alguno; o puede ser también que la base no lo tenga cargado o que se haya hecho el registro y no el procedimiento. Una persona en la sala comenta que los usos y costumbres hacen que algunas comunidades tengan su propio expediente.

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Para mejorar las dificultades de la búsqueda (localizar un área ejidal y datos sobre cambios de nombre de núcleos o municipios) se sugiere utilizar la plataforma PHINA (Padrón e Historia de Núcleos Agrarios) del Registro Agrario Nacional. Sin embargo, PHINA, aunque aparenta ser de uso fácil, no está hecha para su uso en celular, y sus cajas de búsqueda y un mapa de la República no soportan la carga en dispositivos móviles. Es un problema común, al parecer, y se resuelve abriendo la plataforma en una lap top o computadora de escritorio. Una de las personas que atiende a los usuarios comenta que las computadoras no tienen Internet.

Los usuarios van fluyendo, son atendidos, revisan sus legajos por mesa e inician el proceso para solicitar y pagar una copia certificada de ser el caso. Una persona habla por celular y la sacan.

Los trabajadores cuentan que no saben cuándo quedará terminado el lugar. Ni siquiera se atreven a especular una fecha tentativa.

El viacrucis del AGA comenzó hace tres años. Uno de los primeros anuncios oficiales se hizo desde un boletín del gobierno federal que se publicó el 6 de enero de 2023 (“Sedatu construye museo y sede del Archivo General Agrario en la Ciudad de México”). Un anuncio que se convirtió en el punto de partida de una serie de promesas incumplidas que aún no alcanzan la finalización de las obras: la primera fecha tentativa de inauguración se proyectó como el verano de 2024. Luego se dijo que sería en diciembre. Esta apertura parcial, sólo para servicios, sucede casi dos años después del anuncio de suspensión de actividades para usuarios por la mudanza (dos años que se habrían cumplido el 4 de marzo).

La sede del AGA tendrá una biblioteca, terraza, mirador, plaza pública, museo y siete niveles de jardín botánico. Ayer se retiraron las vallas. Foto: Germán Espinosa / EL UNIVERSAL
La sede del AGA tendrá una biblioteca, terraza, mirador, plaza pública, museo y siete niveles de jardín botánico. Ayer se retiraron las vallas. Foto: Germán Espinosa / EL UNIVERSAL
La sede del AGA tendrá una biblioteca, terraza, mirador, plaza pública, museo y siete niveles de jardín botánico. Ayer se retiraron las vallas. Foto: Germán Espinosa / EL UNIVERSAL
La sede del AGA tendrá una biblioteca, terraza, mirador, plaza pública, museo y siete niveles de jardín botánico. Ayer se retiraron las vallas. Foto: Germán Espinosa / EL UNIVERSAL

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La inversión para estas obras superan los 2 mil millones de pesos, provenientes del Programa de Mejoramiento Urbano (PMU), documentó una investigación de EL UNIVERSAL publicada en junio de 2024; la inversión contrasta con la lentitud y la ambición que la acompañan.

Al enlace de atención a medios e información de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) se le preguntó por qué los servicios de consulta brindados en el AGA se hicieron sin un anuncio oficial y pasaron tan inadvertidamente en redes sociales; la mejora de los servicios y la fecha de inauguración. No hubo respuestas al cierre de la edición.

Ayer por la tarde, la cuenta de Facebook del Registro Agrario Nacional hizo una publicación en la que anunció que está disponible la consulta de expedientes y acervos documentales. También se quitaron las vallas que tapaban la vista del avance de las obras.

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