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Ricardo Monreal tiró una gran jugada política: desactivó el conflicto morenista en Puebla y apuntó sus fichas, que no es lo mismo que sus aspiraciones personalísimas, rumbo a la sucesión del poder en el partido oficialista.
Solo queda un detalle, ¿será que se debe pensar en Morena como un partido o como un movimiento?
Juntar a Miguel Barbosa y a Alejandro Armenta para limar asperezas y pavimentar el triunfo de Morena sin obstáculos, vendiendo una imagen de unidad institucional, es un gran acierto, pero, al final, quién, realmente, pagará el favor por la estrategia.
Monreal se vende como un contrapeso de equilibrio, como un mediador de altos vuelos, algo considerado oro en el sistema tradicional de partidos e instituciones, ¿eso sigue vigente en este sistema en particular?
Porque, al final, la presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky, y el importante sector morenista que la soporta, puede considerar el asunto como una victoria propia sobre su intestina oposición.
Pareciera como si Monreal hubiera jugado a favor de un sector moderado, que ve en el partido a una institución de principios demócratas, sí, pero más a lo clásico, como un mosaico de opiniones divergentes pero orientada en principios semejantes.
Empero, Morena se pinta, para muchos, más bien, como una nomenklatura, cerrada, homogénea hasta palidecer, autoritaria en sus decisiones e intolerante a cualquier escisión… Al final, Morena se pinta, para muchos, como un tentáculo más de la Cuarta, a las órdenes incuestionables del Presidente.
Si la apuesta por apagar el conflicto poblano vino por la apertura de un partido a la democracia y los contrapesos, veremos quiénes más se unen a los “equilibrios” del movimiento.
Si vino por la intención agradar a la nomenklatura o, más aún, al Presidente, habrá que analizar cuáles serán los humores del ganso cuando llegue el momento.
Como sea, el marcador se ha empatado, Yeidckol Polevnsky logró llevar al que consideró su mejor perfil a la candidatura y Ricardo Monreal legitimar la decisión después de, eso sí, haber cobrado los correspondientes dolores de cabeza.
Uno a uno…
De Colofón
El FBI considera “masacre” todo evento donde, en el mismo lugar y en el mismo tiempo, sean asesinadas más de cuatro personas, bajo ese parámetro llevamos 36 masacres en la administración. Vale la pena escuchar el trabajo de Oscar Balderas: https://mvsnoticias.com/podcasts/segunda-emision-con-luis-cardenas/las-masacres-en-el-gobierno-de-amlo/
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