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Llegó el momento del enfrentamiento de dos de los equipos más grandes del futbol europeo. El Bayern Munich visitó un Santiago Bernabéu que desafortunadamente se ha convertido en un estadio que no pesa como debería, al ser la casa del actual Gigante de Europa, que, en estas últimas semanas (en las series de eliminación directa de la Champions League), ha demostrado que es más poderoso en calidad de visitante que en Chamartín.
El Real Madrid seguía en el camino a por la 13 —como dicen ellos—, pero se encontraron ante un clásico rival, que volvió a hacerlos sufrir en un partido cerrado, con cierta tendecia en favor del Bayern, y con un Madrid que mostró una cara sumisa sin medio campo y sin defensa.
Los errores del Bayern han hecho que el Madrid esté en otra final en su historia, la 16, ya que la defensa del equipo blanco fue apedreada y gracias a que San Keylor Navas sacó la casta, como decimos en México, pudieron festejar la oportunidad de jugar por abonar a su historia de éxito, que nada tiene que ver con el futbol que han hecho en su casa.
Roma y Liverpool
definen al que será el rival del Real Madrid en la final en Kiev, sea quien sea, los merengues deben mejorar y esperar que Cristiano esté en su noche, que regresen Isco y Carvajal, quienes hacen diferencia y por supuesto, Casemiro.
Esta será la tercera final de Champions consecutiva para el Real Madrid, que de levantar la Orejona salvará una difícil campaña de Zinedine Zidane y sus dirigidos.