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A la primera pregunta de la entrevista cuando la conocí, contestó que no tenía tiempo porque entrenaba todo el día.
La primera vez que “salimos”, fue un 26 de julio de 1988 y la cita fue a las 5 de la mañana en la Alberca Olímpica Juan de la Barrera. Venía de ganar oro centroamericano, bronce panamericano y octavo mundial en nado sincronizado, cuatro años de entrenamientos y competencias.
Poco usual para una cita; Guillermina Oteyza le iba a revisar las figuras durante dos horas y de ahí nos íbamos los tres, Lourdes Candini, su hermana Susana y yo al CDOM para que, después de un café y algo de fruta, continuara su entrenamiento hacia los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988.
Entrenamiento de 9 de la mañana a 3 de la tarde; dos horas para comer y seguir de 5 a 7 de la tarde, porque había que afinar la rutina con música. Diez horas diarias.
Todavía retumba aquel “a todos diles que sí, pero no les digas cuándo”. Treinta y un años después en la misma fecha, Ana Gabriela Guevara pronostica un desempeño pobre de la delegación mexicana, porque dice que los atletas se preocuparon más por cuestiones políticas que deportivas.
No sé si Juan Gabriel ya había escrito aquella que dice que cinismo que ni vergüenza tienes, lo que digas me lo sé ya de memoria.
Los atletas mexicanos se parten el alma y dejan estudios, vida familiar y social por llegar a unos Juegos Olímpicos, me extraña que tú lo digas, Ana.
En esta historia cambien Seúl por Tokio; 1988 por 2020. Aunque parezca increíble, siguen siendo las 5 de la mañana de todos los días y solo han cambiado los nombres de las sirenas que nos representan. De la Candini a la Diosdado.
La “beca” que recibieron en aquel 1988 de parte de Codeme y Pascual Ortíz Rubio, era de 600 pesos. No alcanzaba ni para los camiones.
Tenemos las mismas instalaciones tanto de Alberca Olímpica como de CDOM . Agua fría para entrenar; sigue la misma Adriana Loftus 31 años más tarde. Se le “agradece” el esfuerzo, pero se ha perpetuado más que Porfirio Díaz.
Hablas de pobre cosecha, Ana, que sembraste en siete meses. Tu desempeño y el de muchos es lo que es pobre; la preparación de quienes ya no se levantan sino para cortar listones en las inauguraciones o legislar no existe.
Quienes compiten necesitan apoyo. Ser vistos, escuchados. Un proyecto sólido. Ustedes hasta con la suerte de dos Juegos Olímpicos en un sexenio. Un proyecto en el que se invierta de a deveras beneficiando atletas e instalaciones. Futuros prospectos. Es ahí donde se debe atacar y no a quienes como algún día tú, nos representaron como deportistas. Qué puedes exigir si no has encontrado a quién y por dónde. Eres parte de esa pobreza de la que hablas. No es tan difícil. Somos ricos en atletas.
@fernando_andere
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