
Lecciones que nos da Perú
De nada sirven las denuncias si quien debe ejecutar el mandato judicial lo ignora. Si el combate a la corrupción fuese real, hoy tendríamos las cárceles llenas de funcionarios corruptos.

De nada sirven las denuncias si quien debe ejecutar el mandato judicial lo ignora. Si el combate a la corrupción fuese real, hoy tendríamos las cárceles llenas de funcionarios corruptos.

Este gobierno que se cree innovador está repitiendo la misma historia que emprendieron hace más de 50 años gobiernos como los de Luis Echeverría y José López Portillo.


La estrategia oficial tiene que proyectar la percepción de triunfo anticipado y las encuestas se utilizan para provocar desánimo en los votantes afines a la oposición. Por ello, han dejado de ser un referente de la opinión ciudadana.

Es necesario que la ciudadanía reconozca que el Poder Judicial es confiable y es la más importante garantía de justicia. Sólo así se logrará preservar su independencia.

El Presidente parece no entender la dinámica del mundo de hoy -hipersensible y globalizado-, donde hasta acciones aparentemente simples y sin importancia, pueden desencadenar acciones de pronóstico reservado.

Su objetivo no es lograr la aprobación de sus 20 iniciativas en el Congreso, sino meter estos temas en la conversación pública para que éstas terminen siendo interpretadas como propuestas de campaña que debe abanderar su candidata personal.

La delincuencia organizada de hoy no sólo se ha vuelto más violenta y sádica, sino que se ha profesionalizado frente a la indiferencia y desdén de este gobierno

Es evidente que el Presidente está pretendiendo endulzar el oído de los votantes presentando su propuesta como producto de una buena intención.

Reabrir este caso —en estas fechas preelectorales— se convierte en un distractor para desviar la atención pública lo más lejos posible de los grandes escándalos que están detonando al final de este gobierno.