
El Evento
Varios días después de lo que comenzamos a llamar “el Evento” estaba yo mudo y un tantosordo, caído en una curiosa cuanto prolongada perturbación neurosiquiátrica

Varios días después de lo que comenzamos a llamar “el Evento” estaba yo mudo y un tantosordo, caído en una curiosa cuanto prolongada perturbación neurosiquiátrica

Álvaro charlaba, pero charlaba con la rara lucidez de los escritores que viven la verdadera vida, sin la anemia de quienes viven para escribir verdades.

En las universidades de alto nivel nadie quiere ser director o jefe, mientras muchos en la UNAM sólo quieren ser eso, pues se gana más salario, tienen prebendas y la posibilidad de ascender en la alta burocracia.

El Comandante Supremo declaró que en su gobierno “no se censura a los periodistas”. Es cierto, no los censura porque lo prohibe la Constitución, por lo que debe limitarse a insultarlos, agredirlos, calumniarlos...

Sí, cuando en las febriles redes se me acusa de decrépito celebro que los hostiles conozcan sus etimologías, pues es cierto: los esqueletos crujen y no siempre en parejas...

La universidad me degradaba a mí por no acatar órdenes que nunca me dio, pero no a la autoridad por no darlas

Para El Supremo, sumariamente, “el que insulta se degrada” y él no se degrada nunca. Bueno, algunas veces ha dicho “¡al carajo!”, pero sólo en circunstancias apremiantes

La revista Sentido Común acaba de lanzar una linda idea que consiste en convocar a la ciudadanía a escribirle al presidente cartas “como muestra de agradecimiento y despedida con el objetivo de visibilizar el sentir popular y preservar su legado”

La alternativa debía ser buscar, por medio de la democracia, un sistema sin los extremos del capitalismo desbocado o el socialismo burocrático

Según el Humanismo Mexicano, la clase alta no tiene re-medio. Ni modo: “Ya se echaron a perder por la ambición al dinero, por la ambición al poder y eso los ofusca, eso los enajena”.