Los libros de Samanta Schweblin atrapan, y no hay manera de prever qué ocurrirá en la siguiente página. Es una autora que se ha ganado el respeto de sus colegas que ya la ubican como la maestra del género

El premio Ibargüengoitia me ha dado tantos ánimos que ciertos proyectos que dormían han renacido y estoy escribiendo como me gusta, sin prisa pero sin pausa