¿No sería fantástico que la Liguilla se disputara a un solo partido, en la cancha del mejor colocado en la tabla, con los penaltis como única manera de romper un empate?

El maquillaje que proporcionó ganar la Copa Oro y jugar bien ante Alemania, fue borrado en Tegucigalpa con tal violencia que parece que el desmaquillante fue gasolina