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Entre las redes de mensajería instantánea en smartphones, la más utilizada es WhatsApp, lo que la convierte en un objetivo muy atractivo para los hackers que buscan insertar publicidad y obtener ingresos por la misma, o hasta robar de las cuentas bancarias de los usuarios.
De acuerdo con información de Psafe Total, dada a conocer a través de un comunicado, durante 2016 se han bloqueado más de 180 mil ataques de aplicaciones que se disfrazan como WhatsApp.
Esos impostores instalan programas en los dispositivos infectados, que han sido catalogados en cuatro grandes familias, las cuales son calificadas por el daño que pueden ocasionar a los usuarios.
Los impostores menos nocivos buscan tener control total del dispositivo, el hacker puede instalar aplicaciones, acceder a determinados sitios y robar información que puede ser utilizada más adelante para hacer más daño al usuario.
Cuando se tiene el control sobre los dispositivos móviles, los hackers no tienen dificultades para secuestrar los datos de los usuarios, pues instalan un ransomware en el telefóno y encriptan la información, lo que lleva a los afectados a pagar un rescate por una contraseña para usar su celular.
También existen ataques con Adware o FakeInstall, que es la instalación hecha por el mismo usuario de una versión de WhatsApp, la cual a diferencia del original, agrega al dispositivo líneas de código a la aplicación.
Estas líneas de código permiten al hacker enviar publicidad al usuario y obtener ingresos por la misma, además de que puede inscribir a la persona a diversos servicios que no solicita como servicios SMS o instalar otras aplicaciones en el dispositivo.
Además se encuentran los ataques calificados como de nivel 5, los cuales roban los nombres de usuario y contraseñas, así como los números de tarjeta de crédito, lo que deja a la víctima completamente a merced de los delincuentes que afectan sus finanzas.
Según Psafe Total, el mayor número de ataques con programas impostores de WhatsApp han sido en Latinoamérica, por lo que es recomendable tomar medidas de seguridad como la instalación de programas que impidan la llegada de aquellos que pretenden hacer daño.
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