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La historia del primero de mayo de 2015 en la zona del Bajío encuentra un espejo, una calca, en los ataques de los sicarios del cártel Jalisco Nueva Generación en la zona metropolitana de Guadalajara en marzo de 2012, nos recuerdan.
En aquella ocasión, también hubo un operativo militar en Zapopan para el arresto de uno de los líderes del grupo criminal. Los delincuentes actuaron de la misma forma, conforme al manual: bloqueos con camiones incendiados y balaceras, nos mencionan.
La misma contraofensiva aplicaron los integrantes del cártel de las drogas el primero de mayo de 2015, cuando elementos federales buscaron la detención del capo Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho: una red de mensajes de texto entre los sicarios para lanzar bloqueos y ataques a gasolineras y comercios.
Pero hay un dato relevante en las dos estrategias aplicadas por los criminales: el uso de armas y lanzacohetes para tratar de derribar helicópteros de las fuerzas federales, nos hacen notar.
En aquella ocasión, los sicarios lograron que un Black Hawk de la Policía Federal descendiera, un dato revelador que ahora divulga el gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, en aquel entonces alcalde con licencia de Guadalajara.
Ahora, los sicarios derribaron -esa es la palabra correcta y que en principio no quisieron utilizar los militares en su primer reporte de prensa- un helicóptero Cougar de la Fuerza Aérea Mexicana, que perseguía una fila de camionetas que escoltaban a El Mencho.
La misma táctica criminal en 2012 y en 2015.
¿No lo sabían las fuerzas federales?
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