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El presidente de Brasil, Michel Temer, retiró a las tropas federales de las calles de la capital del país, un día después de desplegarlas para contener violentas protestas contra su gobierno plagado de escándalos.
La decisión de Temer de enviar mil 500 soldados a Brasilia provocó una ola de críticas en un país con duros recuerdos de la dictadura militar de 1964-1985. Y dio la impresión de que el mandatario había perdido el control de las calles, asediado junto a su gobierno por nuevas acusaciones de corrupción.
“Fue una decisión inconcebible, totalmente desproporcionada respecto a la situación”, dijo el legislador opositor Alessandro Molon a periodistas el jueves en la capital. “Muestra a un gobierno frágil cuyos días están contados”, resaltó.
El ministro de Defensa, Raul Jungmann, afirmó que ante la violencia mostrada por los manifestantes el miércoles, cuando causaron destrozos en diversos ministerios, “no teníamos otra alternativa para impedir víctimas entre servidores y el destrozo del patrimonio público —que desplegar a los soldados—. Fue para cesar aquel proceso de barbarie”. Añadió que la decisión de retirar a los soldados se tomó considerando que “la ley y el orden” habían sido restablecidos.
Temer destacó, en un video deifundido en las redes sociales, que el país “no paró” a pesar de las violentas protestas. “Continuamos avanzando y aprobamos temas importantísimos en el Congreso Nacional. Las manifestaciones ocurrieron con exageración, pero diputados y senadores continuaron trabajando en favor de Brasil”, dijo.
El caos ha minado la afirmación de Temer de ser la mejor persona para dar estabilidad a la mayor economía de América Latina. Y ha debilitado su posición política en el Congreso, al punto de que líderes de su partido dicen que las necesarias reformas para restablecer la confianza y las inversiones en la estancada economía podrían retrasarse.
Las protestas del miércoles fueron las más violentas en Brasilia desde las demostraciones contra el gobierno en 2013. Imágenes en la prensa parecían mostrar a los agentes de la policía mientras disparaban sus armas, y la Secretaría de Seguridad Pública inició una investigación. Se registraron 49 heridos, uno de ellos de bala.
La más reciente crisis política se desató por acusaciones, basadas en un video, de que Temer habría consentido un pago a un potencial testigo en una enorme investigación por corrupción.
Temer se negó a renunciar la semana pasada después de que el Supremo Tribunal Federal abrió una investigación por corrupción y obstrucción de la justicia.
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