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Cuando el barco de pasajeros turco suelta amarras, los activistas en Lesbos claman: “¡Qué vergüenza de UE!”. Desde esta isla griega comenzaron ayer las devoluciones forzosas a Turquía de refugiados. Pero pronto se dejó de escuchar a los activistas y tal como se iba alejando el barco, también se iba apagando el ruido de sus motores.
En total 202 personas, en su mayoría inmigrantes de Paquistán y países del norte de África, fueron trasladados en tres barcos desde las islas griegas de Lesbos y Quíos a Dikili, en la costa turca.
Las primeras devoluciones en el marco del acuerdo de refugiados entre la Unión Europea (UE) y Turquía se desarrollaron sin contratiempos y a ello contribuyó el fuerte dispositivo policial griego desplegado en Lesbos y Quíos.
Según la policía local, tampoco hubo problemas en el centro de identificación y registro de Lesbos, cuando los refugiados fueron conducidos a los autobuses que los iban a trasladar al puerto. Pero esto no se pudo comprobar, porque los agentes patrullaron delante de ese centro y en sus alrededores. Ni siquiera fue posible fotografiar desde fuera. Tampoco se pudo conversar con las personas que se encuentran dentro a través de la verja.
Pero el lenguaje corporal de las personas que llegaron al puerto rodeadas de las fuerzas de seguridad era explícito. Caminaban cabizbajos, con las escasas pertenencias en pequeñas mochilas y no miraron atrás.
Tan sólo había dos sirios entre ellos quienes, por circunstancias familiares en su país, se presentaron voluntarios para las devoluciones, se informó. Todos los demás no tuvieron derecho a asilo por proceder de países “seguros” o por no haberlo solicitado antes, señaló Katarina Kitidi, del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados en Quíos.
El barco de pasajeros Nazli Jale fue el primero de los tres barcos que poco después de zarpar atracó en la localidad costera turca de Dikili, a apenas 25 kilómetos de distancia.
En la playa, un par de pescadores que intentaban desembrollar sus redes comentaron que la guardia costera impidió en la mañana el viaje a Grecia a un grupo de inmigrantes.
Casi todos los refugiados en los hotspots de las islas griegas han solicitado asilo. Y por ello Kitidi reclamaba la urgencia de que se enviaran a Grecia los suficientes expertos en asilo de otros países de la UE para analizar las peticiones. “Hay que asegurarse de que cada solicitud se revise de forma individual y no se llegue a una decisión colectiva”, dijo.
La correcta y rápida tramitación de la solicitudes de asilo es el próximo punto clave de todo el acuerdo entre Ankara y Bruselas. Pues aun cuando se revise de forma “rápida” hay que contar con hasta cuatro semanas de tramitación. En opinión del Alto Comisionado de la ONU, la situación en el hotspot de Lesbos es crítica. “Aquí viven 2 mil 800 personas, a pesar de que tiene capacidad para 2 mil y a diario llega más gente”, dijo Boris Jeshirkov, portavoz de ACNUR.
Se está trabajando con las autoridades en alternativas, entre otros por razones legales, pues la legislación griega no permite que las personas sean retenidas indefinidamente.
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