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juan.barrera@eluniversal.com.mx
Liliana fue sepultada ayer, tras pelear durante casi un mes contra la muerte. Finalmente se reunió con su madre Evelia y su tía Julia. Las tres mujeres fallecieron a consecuencia del incendio del tianguis de San Pablito, ocurrido el 20 de diciembre.
“En esta familia es terrible el dolor”, relata Hilda Alicia Urbán Urbán, de 52 años de edad.
Dice que hace cuatro meses murió la abuelita de la familia, de vejez. Y ahora se suman los fallecimientos de su hija y de su nieta, además de la tía Julia, por lo que la muerte se llevó a tres generaciones.
“Me aferro a Dios y que nos mande la fortaleza a toda mi familia, a todos los que estamos padeciendo un dolor en Tultepec. Todos de cierta forma convidamos un poco de estas cosas, así como convidamos lo bonito, lo bello, los éxitos, también convidamos las tragedias”, dice.
Liliana Elizabeth Aguilera Urbán tenía 22 años de edad. El 17 de diciembre pasado fue su fiesta de graduación en la Licenciatura de Relaciones Internacionales, que cursó en la Universidad del Valle de México (UVM), campus Lago de Guadalupe, en Cuautitlán Izcalli.
El festejo duró tres días. El 20 de diciembre acompañó a su mamá Evelia Urbán Silva, de 52 años, al local del tianguis de San Pablito, de su propiedad. Ahí las sorprendió, al igual que a su tía Julia.
Doña Evelia murió el mismo 20 de diciembre y posteriormente doña Julia. Liliana sufrió severas lesiones y fue trasladada al Instituto Nacional de Rehabilitación, ubicado en la Ciudad de México, donde falleció el pasado 17 de enero.
Liliana, a quien calificaron como una persona ejemplar, era una atleta, daba clases de natación y jugaba en un equipo de futbol. “Era una mujer muy hermosa, muy alegre, muy trabajadora y deportista. El sábado se recibió y la explosión fue el martes”, describe Alonso Cecilio Sánchez Urbán, tío de la joven.
Agrega: “Son palabras que no se puede uno explicar, tenemos varias pérdidas en la familia. Mi tía Julia, mi prima Evelia y ahora mi sobrina Liliana. Son palabras que no puedo expresar, no hay formasde decirlo, sólo estar con ellos. La gente, los muchachos, vienen muchos universitarios que la querían mucho, porque fue una persona hermosísima”.
Insiste que es “una triste historia. Nada más pienso en mi primo y mi sobrino, ¿qué va a pasar mañana?, porque su recuperación va a ser muy difícil”.
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