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Para que el país cuente con mejores condiciones de seguridad pública, se requiere de una adecuada relación, vinculación y coordinación de los tres niveles de gobierno; en caso contrario, nunca habrá una policía o fuerza pública en México. Así tuve ocasión de manifestarlo en el marco del ‘Diplomado de Políticas de Seguridad Nacional y Seguridad Pública’, espacio académico al que fui invitado como conferencista magistral.
Ante 120 participantes reunidos en este acto, organizado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados, compartí en qué forma la situación que priva en el combate a la violencia e índices delictivos no es un asunto exclusivo del Presidente Andrés Manuel López Obrador o de mandatarios precedentes. Antes bien, se debe a que los tres niveles de gobierno no están debidamente coordinados en materia de seguridad pública dado que tampoco ha existido un programa integral. Este es el reto que tenemos.
Profesionales procedentes de diferentes instituciones relacionadas con la seguridad, los educandos no sólo escucharon mi disertación, sino se llevaron un exhorto hacia el análisis, el debate y, sobre todo, al compromiso que tienen las nuevas generaciones de servidores públicos.
Ustedes tendrán una responsabilidad para sugerir qué hacer y qué no, tratando de llegar a acuerdos", puntualicé y proseguí para profundizar en el alcance de nuestra tarea, pues resulta imposible abordar el estudio y mejora de la seguridad pública si no se toca de forma integral el abanico de la justicia y, en ello, no nos encontramos mejor. Me referí, con ello, a la procuración de justicia, la administración de la justicia y la readaptación y reinserción social.
En el acto académico, encabezado por el Gral. Benito Medina Herrera, presidente de la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados, expresé que, aun cuando la política en materia de seguridad pública en el primer nivel se decantó por la creación de la Guardia Nacional con mando civil, es indispensable estructurar a las policías de segundo y tercer nivel o, como sería de lamentarse, nuestro país nunca contará con una institución que resuelva los problemas que tanto agobian a México.
Considero que no puede existir una apropiada policía estatal si antes no se logra integrar a las policías de los municipios. Esa es la base de la seguridad pública. Son necesarios resultados de parte de los alcaldes y gobernadores.
De hecho, tienen dos posibilidades. O dejan que las cosas sigan como están y se apoyan en la Guardia Nacional o, ‘toman al toro por los cuernos’ e instrumentan formalmente las policías estatales y municipales las que, de paso, podrán vincularse en su momento a la mencionada institución, para obtener los mejores resultados en el gran conjunto de la atención a la seguridad pública del país.
Para ello se requiere que los gobernadores asuman la responsabilidad de crear sus policías y que, además, en su oportunidad, liguen su quehacer con la Guardia Nacional, como ya antes he referido. En los tres niveles, se requieren estructuras orgánicas claras, definir los lazos de comunicación y estructura funcional, mecanismos que generen y conduzcan a conocer la información sobre delincuencia que se produce en las alcaldías al momento.
Concluyo esta breve relatoría, acaso un espacio para compartir ideas que pudieran contribuir en la materia, dejando como corolario que, además de las estrategias y programas, será necesaria la incorporación de cuerpos de alta dirección, mandos de probada incorruptibilidad y la formación de operadores capaces de actuar con efectividad y auténtica empatía con la ciudadanía. Nuestro México lo requiere, la ciudadanía lo exige.
Excomisionado nacional de Seguridad
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