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janet.merida@eluniversal.com.mx
Luces apagadas. Gritos. Se corre el telón y Babasónicos, la banda argentina nacida en 1991 saluda a un Teatro Metropólitan a tope.
Aquí se termina Impuesto de Fe, la gira que también nombra su último disco.
Muchos aficionados, antes de entrar al recinto, compraron souvenirs a un precio más bajo que los productos oficiales, pero no por eso menos ingeniosos.
Poco después dentro del lugar la banda hizo un recorrido musical que provocó un sube y baja de emociones. “Cansado de gritar que nada nunca es suficiente/ Me tiro sobre el pasto y miro cómo gira el frente” cantó el público de pie haciendo retumbar el lugar.
Luego ese coro se transformaría en frases como:
“Algunas noches soy fácil, no acato límites” o “A tu lado retrocede el tiempo, cualquier día es el mejor momento”.
Durante todo el concierto Adrián Dárgelos se movió de un lado a otro del escenario, saludó con frases cortas al público, le pidió aplausos, habló del “Impuesto de fe” que también sonó esa noche, seguido de “Cómo eran las cosas” y “Posesión del tercer tipo”.
La música creada desde el escenario inundó de vibraciones el lugar, con luces rojas, verdes y blancas acompañaban los ritmos y de pronto se anunció “Putísima”, tema incluido en el disco Infame, del que también se desprende la canción “Irresponsables”.
El diseño del escenario recreó las atmósferas que los músicos sudamericanos utilizaron en sus recientes discos en vivo.
El quinteto cuenta con casi tres décadas en la escena del rock, y la noche de su concierto en el Metropólitan logró una selección de temas, que justifican por qué se han colocado como una de las agrupaciones más influyentes.
Nadie se sentó durante todo el concierto. Nadie dejó de cantar, el impuesto de fe se cobró en el canto de cada asistente esa noche en el Teatro Metropólitan.
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