La semana pasada, en la primera parte de este mensaje a ti, joven de México , reflexionamos sobre el falaz argumento de que México tiene un crecimiento mediocre y de que no hemos encontrado un modelo de desarrollo adecuado. El verdadero problema es que ese modelo, el de vinculación con el mundo y la economía del conocimiento, no ha llegado a todo el país.

Y no ha llegado porque aún hay quienes, a pesar de pregonar una época de cambios, en el fondo sólo ofrecen recetas ya superadas por la humanidad, que obstaculizan cualquier avance en la educación, la tecnología, o la infraestructura, en lugar de prepararnos para no llegar tarde a las transformaciones que puedan llevarnos a mejores niveles de vida.

No se dan cuenta que en realidad estamos viviendo un cambio de época, una nueva realidad donde los modos de producir e intercambiar bienes y servicios, así como la manera de relacionarnos, se ha modificado dramáticamente y donde las recetas del pasado no sólo no tienen lugar, sino que irremediablemente nos llevarían al fracaso

Para competir y tener éxito en esta época requerimos de un uso más intensivo de la técnica y de la innovación, pero también de nuestra creatividad, capacidad de trabajar en equipo y de estar atentos a las nuevas formas de resolver las necesidades de la gente.

Es en esta llamada Economía del Conocimiento que surgen nuevas industrias, nuevas formas de hacer negocios y nuevas oportunidades para todos. Ejemplos paradigmáticos están en Uber, que no es dueña de ningún coche, Airbnb que no posee ni administra ninguna propiedad, y Facebook que sin producir contenidos es la empresa de medios más valiosa del mundo.

Vivimos también una profunda transformación energética, transitando paulatinamente de los combustibles fósiles a las energías limpias y renovables. También en muy poco tiempo habrá nanorobots que podrán curar nuestras enfermedades, y más servicios médicos podrán realizarse a distancia. Y eso sólo por mencionar algunas de las transformaciones que están en curso.

Este es el nuevo mundo en que vivimos: un mundo lleno de posibilidades y soluciones a nuestros problemas. Pero para que tu esfuerzo personal rinda frutos en este nuevo mundo requieres de un escenario favorable, de un país abierto al mundo, con educación de calidad, seguridad, estabilidad, y un espíritu emprendedor, competitivo y productivo.

México no puede ser un país cerrado, de espaldas al mundo. Cada vez que me reúno con ustedes escucho a jóvenes ilusionados por innovar y emprender sus propias empresas o convertirse en profesionistas exitosos, todos preocupados en cuidar el medio ambiente y deseosos de forjarse un futuro trabajando por el progreso y bienestar de sus comunidades y de su país.

Me siento alentado por sus profundos valores, que buscan una nación más honesta y solidaria, una sociedad más tolerante, respetuosa e incluyente, un país donde trabajemos en equipo y donde a cada paso mostremos nuestro profundo amor a México . Los jóvenes como tú se merecen ese futuro y para ello debes contribuir a construirlo.

Tu esfuerzo personal es y será fundamental, pero el país en el que vivas será determinante para hacer accesible el éxito que quieres en tu vida. Si las condiciones son propicias puedo visualizar una vida de prosperidad y satisfacciones. Pero si no lo son, lo lamento por ti; ya les tocará a otras generaciones construir un mejor México .

Quienes más tienen que decidir sobre el futuro son ustedes, los jóvenes , quienes más futuro tienen por delante.

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