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Bahrein es un país que poco a poco ha comenzado a involucrarse en las competiciones deportivas a nivel mundial. Mas ha estado en el ojo del huracán en tiempos recientes.
Los habitantes y las autoridades del país asiático gustan del futbol y el automovilismo como principales distracciones. Tienen una carrera de Fórmula 1 como su principal evento, además de la Liga Premier con 10 equipos en el balompié.
Este país no ha estado exento de los escándalos en el mundo del balompié, pese a que no tiene una amplia tradición futbolística en el terreno de juego.
El jeque Sheikh Salman bin Ibrahim Al-Khalifa, de Bahréin, presentó su candidatura para ser el presidente de la FIFA en el pasado proceso electoral.
Sin embargo, este personaje fue señalado por una supuesta represión en contra de deportistas de distintas disciplinas que se manifestaron a favor de la democracia en su país.
Según el Instituto por los Derechos y la Democracia de Bahréin [BIRD], Al-Kahlifa supuestamente creó un comité que identificó a 150 atletas que fueron encarcelados, difamados, torturados y humillados.
El jeque Salman también fue acusado de respaldar la candidatura del Mundial de 2022 a celebrarse en Qatar, pese a la existencia de denuncias hacia el país sede de vulnerar los derechos humanos de los trabajadores que laboran en los estadios.
“Si un miembro de la familia real bareiní es lo más limpio que puede encontrar la FIFA, quiere decir que la organización no tiene ética”, describió el investigador de Humans Right Watch, Nicholas McGeehan.
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