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Madrid.— La selección española decepcionó en su último test antes de encarar el gran reto de defender por segunda vez el título europeo, sorprendido por la débil Georgia en un encuentro de dominio sin pegada que perdió 1-0.
De golpe España perdió el gol y la brillantez en su última cita antes de la Eurocopa. Un encuentro que se perfilaba de poca valía se convirtió en una advertencia para Francia. Ningún rival jugará a la Roja como hizo Georgia, encerrada en su terreno de juego, sin presionar ni querer la posesión, pero ni ante la 137 del ranking mundial FIFA hoy en día te puedes relajar.
El calor y el miedo a una lesión a seis días del estreno en la Eurocopa eran factores que condicionaban el arranque soporífero de España. Uno de esos días de dominio sin profundidad, errática en el pase, a expensas de un gesto de calidad aislado o la ilusión del debutante.
España encontró a un rival que no quiso hablar su idioma sobre el césped, con una distancia hasta la portería rival que convertía en utopía incomodar a De Gea pero nadie desaprovecha un regalo y ante la incredulidad de todos, se marcharon al descanso con ventaja en el marcador y la supieron conservar.
Restaban seis minutos para el asueto cuando un desajuste defensivo dejó solo a Jigauri. Optó por asistir y a placer, en posición dudosa, marcaba a puerta vacía Okriashvili. Georgia venía de ser goleada por Eslovaquia y Rumania. Firmaban no caer con estrépito en Getafe y se encontraron con una realidad distinta.
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