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Con la ansiedad reflejada en sus sumidos ojos, Pablo Marini apretó un poco más la quijada después de aquel zapatazo de Édgar Benítez que cimbró el poste derecho del marco defendido por Cristian Campestrini, cuando quedaban poco más de 10 minutos por jugarse.
El director técnico del Puebla jugó con fuego y casi se quema. El dramático empate en el estadio La Corregidora (0-0) lo convirtió en el sexto clasificado a la Liguilla... No sin antes sufrir en extremo.
Por lo que los Camoteros se abrazaron efusivamente tras el silbatazo final del árbitro Alfredo Peñaloza. La Franja ha vuelto a la ‘Fiesta Grande’ del balompié mexicano tras seis años de ausencia. Su última participación fue en el Apertura 2009, con José Luis Sánchez Solá en el banquillo. Fue eliminada por el Cruz Azul en cuartos de final.
Equipo diseñado para eludir el descenso al que su instinto de supervivencia lo ha catapultado a la fase final. Necesitaba no perder con el Querétaro para avanzar. Lo logró.
Aunque la pasó bastante mal. Además de ese disparo del ‘Pájaro’, Carlos Gutiérrez desvió sobre la línea de gol un cabezazo del defensa Dionicio Escalante y, ya en tiempo de compensación, fue anulado un gol de Emanuel Villa.
El hasta ahora líder de goleo (13 anotaciones) no estaba en fuera de juego, pero William da Silva sí y él fue quien le dio el servicio. El corazón del estratega poblano se detuvo... Hasta que el auxiliar Salvador Rodríguez levantó su bandera.
Sobresalto final. El Puebla es el sexto clasificado a la Liguilla. Quedan dos lugares. Se los pelean los Jaguares, el Veracruz, el Monterrey y el Morelia.
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