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Julio encaró a la báscula con pasos seguros. Se plantó sobre la romana sin aguantar la respiración y vio con agrado cómo la aguja nunca superó las 168 libras, el peso pactado para su combate de regreso, después de 17 meses de inactividad.
Este rubro había sido su mayor reto en sus últimos combates. Ocasiones en las que el sobrepeso era evidente, el rostro demacrado por la batalla para bajar desesperantes gramos días antes de su combate en turno y situaciones que generaron cuestionamientos sobre su compromiso con esta profesión pugilística
Todo eso quedó atrás al marcar 67.200 kilogramos (167.9 libras) y no tener que abogar a una libra de tolerancia que se había pactado con su rival alemán Dominik Britsch, a quien enfrentará esta noche en la Arena Monterrey.
“Se vence al rival más difícil, que es la báscula. Estuve por debajo de las 168 libras que es lo que se pactó”, compartió Chávez Jr., momentos después.
El “Hijo de la Leyenda” lo tiene muy claro. Necesita de una victoria para reactivar su carrera boxística y así volver a ser clasificado en los primeros lugares del ranking mundial para aspirar a un título mundial a mediano plazo. Una derrota lo dejará al borde del retiro.
“Esta pelea me va a dar el empujón para que en breve pueda pelear por un campeonato mundial, que vengan bolsas grandes y poder enfrentarme a quien sea”.
Chávez Jr. reconoció que su
preparación se concentró en buscar entrar en ritmo nuevamente, ya que su última pelea se remite
a su triunfo sobre Marcos “Dorado” Reyes el 18 de julio de 2015.
De ahí pasó varios meses lesionados, probó con varios entrenadores y no pudo comprometerse a
un combate.
“Todas las peleas son duras, pero estoy listo física y mentalmente para volver”, reiteró. Julio ya puede concentrarse en su combate de hoy, en donde espera un retorno victorioso.
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