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Estuvo lejos de ser el desenlace que esperaba, porque quería una presea de otro metal distinto al bronce que obtuvo. Aún así, Misael Rodríguez se envalentona.
“Había muchos que decían que yo nada más venía a pasear. La medalla habla por sí misma. Le he tapado la boca a quienes decían eso”, señala el púgil de peso medio, quien perdió en la semifinal de Río 2016, ante el uzbeko Bektemir Melikuziev.
Añade que su conquista debe servir para que los apoyo lleguen al boxeo amateur, ya que “debe ser un abrir de ojos, porque en este deporte hay mucho talento. Dicen que es de pobres, pero yo lo veo como una disciplina para quien quiere salir adelante”.
Rodríguez le dedica la medalla a su madre y a su novia pentatleta, Tamara Vega.
“Ella (su pareja) estuvo en la pelea de mi vida. Nunca me imaginé el poder ganar una medalla. Han sido unos Juegos Olímpicos perfecto”, describe.
hgm
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