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Las últimas tendencias de belleza ya no sólo están reservadas a las supermodelos y las pasarelas: ahora es fácil adoptarlas desde casa si se tiene la guía y los productos adecuados. El contouring es el mejor ejemplo de ello. En resumen, es una técnica para definir las facciones y resaltar ciertas partes del rostro a través del maquillaje. Ojo: no se trata de exagerar y atascar tus brochas de polvo; por el contrario, el truco es que el resultado final sea lo más natural posible.
La gama de productos que los maquillistas recomiendan es variable (pronto prepararemos una guía detallada sobre este tema), pero dependiendo del tipo de piel puede lograrse con polvos mate o con bronceadores como los que presentamos en nuestro artículo de portada de hoy. Para empezar a practicarlo, toma en cuenta los siguientes tips.
Uno: los bronceadores funcionan, pero recuerda que tienen brillo, así que su efecto podría lucir mejor por la noche.
Dos: los tonos mate son ideales para el día; prueba tonos beige y marrones.
Tres: trata de combinar texturas; es decir, elige una base líquida y crea el contouring con un polvo.
Cuatro: asesórate con los expertos de tu marca favorita para elegir las brochas que debes comprar (por su variedad y calidad, MAC suele ser la favorita de estrellas como Lisa Eldridge, Directora Creativa de Maquillaje de Lancôme).
Cinco: tu mayor reto debe ser difuminar. Nada de plastas ni líneas marcadas.
Antes de iniciar, verifica que tus brochas estén limpias (en Sephora encontrarás líquido especial para lograrlo sin dañarlas). ¿Lista? Ahora sí: empieza en los pómulos con una brocha pequeña y un tono claro. Sigue con la frente, entre las cejas, y baja hasta la nariz. Luego, para iluminar y difuminar todo lo que apliques, usa una brocha más gorda y un tono ligeramente más oscuro (puede ser un bronceador). Lo ideal es aplicarlo bajo los pómulos y crear una curva que baje desde el inicio del hueso y en dirección a la boca (tip: observa bien tu ceja, ya que te dará una guía natural para que sepas hacia dónde debes bajar). Pasa la brocha hasta desvanecer y ¡listo!
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