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Un estudio del Instituto George de Salud Global de Australia ha revelado que las condiciones meteorológicas no juegan ningún papel en la aparición de dolor de espalda u osteoartritis de rodilla, a pesar de que tradicionalmente se ha pensado que la temperatura, la humedad o la lluvia pueden influir en estas dolencias.
Esta creencia, según ha explicado el profesor Chris Maher, autor de la investigación, se remonta a la época romana y cree que puede deberse a que "los seres humanos son muy susceptibles y sólo tienen en cuenta los días lluviosos o fríos pero no cuando tienen síntomas y el clima es más suave y soleado".
En su estudio incluyeron a casi mil personas que comenzaron a experimentar un dolor en la parte baja de la espalda y alrededor de 350 con osteoartritis de rodilla, y se tuvieron en cuenta los datos de la Oficina Australiana de Meteorología durante el periodo que duró el estudio, cuando se registraron temperaturas de entre 5.4 y 32.8 grados.
Los investigadores tuvieron en cuenta el clima en el momento en que los pacientes comenzaron a notar el dolor, y luego se remontaron a las condiciones meteorológicas registradas una semana y un mes antes de ese momento para observar una posible relación.
De este modo, no encontraron ninguna relación entre el dolor y la temperatura, la humedad, la presión del aire, la dirección del viento o el nivel de precipitaciones. Y aunque las temperaturas más altas aumentaron ligeramente las posibilidades de sufrir dolor de espalda baja, el aumento no fue clínicamente significativo.
"La gente estaba convencida de que las condiciones climáticas adversas favorecen un empeoramiento de los síntomas, así que decidimos seguir adelante con un nuevo estudio basado en datos de nuevos pacientes con dolor. Pero no hemos visto absolutamente ningún vínculo", según Maher.
El dolor de espalda puede afectar hasta a un tercio de la población mundial en cualquier momento, mientras que casi el 10% de los hombres y el 18% de las mujeres mayores de 60 años tienen osteoartritis.
La profesora asociada Manuela Ferreira, que se encargó de analizar el impacto del clima en la osteoartritis en este trabajo, reconoce que estos pacientes deben centrarse en la gestión del dolor y la prevención ya que son factores "que pueden controlar".
jpe
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