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El progreso que la tecnología y sus innovaciones proporcionan a personas con discapacidad, además de resultar muy satisfactorio, constituye una enorme motivación para que profesionales en ingeniería biomédica y de rehabilitación, continúen su trayectoria enfocándose en el desarrollo de productos o tecnologías de apoyo como herramientas, aparatos o programas informáticos; dispositivos, equipos e instrumentos útiles para atender algunas de las características y necesidades más apremiantes de la población con discapacidad.
A decir del doctor en Investigación en Medicina, Jorge Ernesto Letechipia Moreno, fundador del Centro de Ingeniería y Tecnología de Rehabilitación (CITeR), de la Universidad Iberoamericana, “artistas, atletas paralímpicos o estudiantes que nunca pensaron llegar a la universidad; han llegado, se han graduado y hoy, gracias al empleo de ayudas técnicas, disfrutan de una vida laboral satisfactoria”.
El titular del Centro de Ingeniería y Tecnología de Rehabilitación de la Ibero, Jorge Letechipia Moreno, también refirió que cuando el efecto de la labor de profesionales en ingeniería biomédica y de rehabilitación es inmediato, el éxito es mayor.
“Por ejemplo, si alguien llega al CITeR sentado con una postura muy mala y ese mismo día logramos que permanezca sentado correctamente, asegurando su comodidad, evitaremos que años después su columna esté deformada”.
El investigador concluyó remembrando que “hace años acudió al CITeR un usuario de silla de ruedas de nivel secundaria, cuya timidez era tal que ni siquiera se animaba a decidir el color de la silla de ruedas que quería. Ocho años después, luego de ayudarle a ejercer su autodeterminación y autoestima, el paciente regresó con el título de abogado y aprendió a conducir.
Actualmente, además de trabajar en los juzgados, promueve las causas de la discapacidad. Para él la tecnología fue una parte muy importante de su desarrollo personal y profesional”.
jpe
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